Desearía congelar esos momentos en los que vas andando por la calle, y sin saber muy bien el porqué, cruzas tu mirada con una persona completamente desconocida y surge ese momento mágico de química.
El interés de seguir estudiando me permitió cambiar hacia urbes más grandes, en las que, gracias a la inmigración, pude descubrir que el mestizaje era cada vez mayor y más enriquecedor.
Un viaje a Sudamérica me reveló un continente nuevo para mi, increíble y riquísimo. Un mes y medio para absorberlo todo.
Después vinieron Milán, Lucerna y Barcelona. La condición cosmopolita de todas ellas me ofrecía una diversidad humana y cultural interminable. Cada vez más gente pasaba por mi mirada y se abría más el campo de la experiencia.
Esos instantes mágicos seguirán ocurriendo. Es un proyecto interminable.
Diapositiva color y negativo 6x4,5cm
Año 2005.